martes, enero 02, 2007

Bilbao: La draga 'Titán', uno de los últimos vestigios del pasado marítimo vizcaíno, será pasto de la chatarra

La draga 'Titán' ha abandonado el muelle Ramón de la Sota, junto al puente Euskalduna, y se convertirá próximamente en pasto de la chatarra. Su 'notable deterioro' ha firmado la sentencia de muerte de esta embarcación construida en Holanda en 1923 y que en las décadas de los 60, 70 y 80 fue empleada para limpiar de lodo y residuos la ría y mejorar, así, su navegabilidad. Fuente: "Terra"



En desuso desde hace 15 años, cuando las modernas dragas de succión la dejaron obsoleta, la 'Titán', vestigio del pasado marítimo, industrial y comercial de Vizcaya, ocupaba desde hace tres años un privilegiado espacio en el muelle del Museo Marítimo.

La Autoridad Portuaria, propietaria de la draga, la cedió al museo en 2003. Ahora, sus responsables aseguran que da más problemas que satisfacciones. 'Ocupa demasiado espacio y supone un peligro por el riesgo de hundimiento. Ya hemos tenido que achicar agua, pero no es suficiente. Ya no es más que un estorbo', afirma rotundo el director del museo, Patxi Garay.


Su mantenimiento, añade, 'exigiría colocarla en dique seco, repararla y ponerla de nuevo a flote', un proceso 'complicado y costosísimo' que ninguna entidad ha sabido cuantificar ni está dispuesta a asumir. Durante semanas la imponente 'Titán' ha descansado en el Canal de Deusto, donde cuatro operarios se han encargado del desmontaje de las piezas 'que tienen alguna singularidad'. 'Se guardarán el motor, la caldera, las maquinillas de vapor, los caballetes, la palanca, las poleas motrices de pelo de camello, los cangilones y algún otro elemento que hay que conservar porque ya no existen y son muy valiosos', explica Gonzalo Ferreras, jefe de taller del puerto y uno de los operarios responsables del desguace.

En los 70, este leonés de 62 años afincado en Zierbena trabajó en la draga durante un mes. Cuidaba de que entre el lodo que extraían los cangilones -los recipientes que limpiaban los fondos y que hoy, desvencijados, aparecen cubiertos de incrustaciones de escaramujo- no se colara ningún elemento, como maderas, que pudieran dañar la estructura. 'Da un poco de pena darle este final, pero es imposible mantenerla', comenta resignado mientras se afana en la reparación de la cuna, una pesada estructura que sujeta la caldera de hierro, de unas 50 toneladas. 'Está podrida y hay que sanearla'. Como casi todo. Rescatadas las piezas más singulares, el resto de la embarcación se venderá para chatarra porque, aseguran fuentes de la Autoridad Portuaria, 'no tiene ningún valor'.

Un argumento que no convence a la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública (AVPIOP). 'Era la única draga de este tipo que quedaba y, tanto desde el punto de vista tecnológico como por su vinculación al Puerto de Bilbao, es uno de los elementos más valiosos del patrimonio de la ría', advierte el presidente, José Eugenio Villar. En un intento de paralizar su desguace, la entidad solicitó a la Consejería de Cultura del Gobierno vasco su 'declaración urgente de Bien Cultural Calificado', pero 'no ha habido respuesta'. Fuentes del Ejecutivo autónomo confirmaron que han recibido la petición, pero que no se han pronunciado. No obstante, consideran que 'el estado de la draga era preocupante y el coste de su reparación, muy alto'.

La conservación de sus elementos principales tampoco satisface a Villar. 'No tiene sentido conservar la draga despiezada', afirma rotundo, mientras recuerda 'lo unida que ha estado la embarcación a la limpieza de la ría'. 'Gracias a su labor de mantener el caudal necesario buques de más de 50.000 toneladas pudieron llegar hasta el mismo Arriaga', corrobora Natividad de la Puerta, patrona fundadora del Museo Marítimo y miembro de la asociación.

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