lunes, mayo 07, 2007

La Luz, años cincuenta




Se cumple medio siglo desde que el constructor leonés Domingo López Alonso obtuvo permiso para edificar un barrio que entonces se presentó como el «Nuevo Avilés»
LNE. Amaya P. GIJÓN

Un «Nuevo Avilés» comenzó a fraguarse hará pronto medio siglo. El 3 de diciembre de 1957, un empresario leonés obtenía licencia municipal para construir 5.500 viviendas en unos terrenos ubicados en el noroeste del monte de La Luz, entre Villalegre, Zaldúa, La Saltadera, La Carretera y los ríos de Molleda y Lluera. Aquella licencia marca los orígenes de un barrio que nació de la nada y que ahora habitan alrededor de diez mil personas: el barrio de La Luz.

El empresario y promotor leonés Domingo López Alonso, que hizo fortuna durante los años del franquismo, obtuvo hace cincuenta años la licencia para edificar un área residencial de carácter pionero. López Alonso concibió la idea de construir el nuevo barrio en 1954, mientras veraneaba en Luanco, al percatarse de que Llaranes no sería capaz de albergar a todos los trabajadores que atraía la Fabricona.

Aunque fue hace cincuenta años cuando el leonés obtuvo la licencia para construir al que definió como «Nuevo Avilés», fue en el Pleno del 26 de febrero de 1955 cuando presentó formalmente su proyecto al Consistorio. Su intención era construir una villa modelo con 5.000 viviendas, templo, escuelas, campo escolar y de deportes, jardines, plaza de abastos, teatro-cine y tiendas, entre otras infraestructuras.
La maqueta inicial de ese «Nuevo Avilés» impresionó al mismísimo caudillo, según recoge el historiador Jorge Bogaerts en su obra «El mundo social de Ensidesa»: aparentaba ser una ciudad para clase media, una especie de «pequeño Manhattan» influenciado por las modernas imágenes de emergentes ciudades estadounidenses. El proyecto inicial era del arquitecto Jacobo Romero Fernández y está fechado en Avilés en marzo de 1955. Preveía varios rascacielos de 16 pisos, dos grandes salas de espectáculos, colegios con zonas deportivas y piscinas, así como zonas ajardinadas entre los bloques.
Pero el barrio de La Luz definitivo nada tuvo que ver con el imaginado por Domingo López Alonso. Tras un sinfín de transformaciones del proyecto inicial, la construcción comenzó en 1959. Del primer proyecto de 5.000 viviendas en la ladera noroeste del monte de La Luz sólo se edificaron 2.056, agrupadas en 95 bloques. Los colegios, los parques y las diferentes infraestructuras quedaron en el olvido. Y sus destinatarios finales fueron miembros de la clase obrera.

Ensidesa compró las viviendas para repartirlas en régimen de alquiler entre aquellos trabajadores de la empresa que cumplieran, como mínimo, dos condiciones: trabajar en la factoría y poseer familia numerosa. En 1963 las viviendas de La Luz comienzan a ser habitadas y un año después la siderúrgica ofertó a los inquilinos la posibilidad de adquirir su vivienda en un plazo de 30 años, que finalizó en 1994.

A diferencia de barrios como Villalegre, La Carriona o Llaranes, el de La Luz arrancó de la nada y poco después de su inauguración afloraron sus carencias. Ante la ausencia de colegios, las clases se iniciaron en 1963 en los bajos de los bloques de las calles Francisco Pizarro, Núñez de Balboa y Narváez. No fue hasta 1970 cuando se inauguraron los colegios Poeta Juan Ochoa (masculino) y Virgen de La Luz (femenino). En años sucesivos el barrio fue dotado con el Instituto de Nuestra Señora de la Luz, la biblioteca (la quinta pública puesta en marcha en Asturias), el centro social, el polideportivo y el hogar de la tercera edad.

Si el barrio de La Luz atrajo en sus orígenes a una oleada de inmigrantes (principalmente castellanos, extremeños, gallegos y andaluces) hoy es reclamo para parejas y matrimonios jóvenes que buscan en la periferia de Avilés viviendas acordes a su bolsillo, según la presidenta de la asociación de vecinos, Alicia González. Unas diez mil personas conviven hoy en La Luz, cincuenta años después de que su ideólogo adquiriera los terrenos en el monte del mismo nombre.

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